Yin yang… Las dos caras de la moneda.

Encontrar El

Cuando era pequeño habitualmente llevaba algún colgante que alguien me había regalado o que había encontrado en el rastro; sería algo que me aportaba cierta identidad, un significado especial y que todavía hoy de vez en cuando suelo utilizar.

Recuerdo que llevé colgado el signo de la paz, la medallita de la virgen del Coromoto que me mandó desde Caracas mi tía Mireia, uno de taquitos de madera con los colores de la bandera rasta y una medalla metálica con el símbolo del yin yang.

Ese colgante lo guardé durante años como uno de esos símbolos de la infancia, hasta que se lo regalé a uno de mis mejores amigos en un momento en el que sentí que él lo podía necesitar más que yo.

Lo bueno de lo malo y lo malo de lo bueno

Yin yang, las dos caras de una misma moneda, relativismo, el continuo cambio y la transformación. Las dos fuerzas que, queramos o no, están presentes y equilibran el balanceo de la vida.

En muchos momentos de mi vida, durante las etapas más oscuras y densas que parecían no tener fin, las grandes caídas de las que me costó tanto levantar, los bloqueos, los parones, en todos, la tristeza, la rabia, el miedo, el dolor, la comodidad o la pereza se transformaron en ciclos de recuperación, florecimiento, fortalecimiento y aprendizaje.

El tiempo me tendió su mano, pero sólo fui capaz de cogerla cuando miré a mis miedos a la cara, cuando le hice un hueco a la tristeza, le di voz al enfado y me sumergí valiente en las heridas que me dejó el tiempo; sólo así conseguí que esa energía estancada fluyera.

Tres reveses al año

Una vez hablando con mi amigo Yeray, subiendo  juntos en coche a la universidad, comentábamos que la vida, al menos tres veces al año nos reserva un revés, un giro inesperado que da la vuelta a nuestro mundo conocido, obligándonos a recomponer todas las piezas del puzle.

De eso hace ya una década… y muchas de las heridas cicatrizaron dejándome el aprendizaje de la experiencia. Sin embargo los cambios han continuado a un ritmo frenético, unas veces el puzle lo moví yo, otras veces las circunstancias y el entorno se encargaron de moverlo; eso sí, en cada paso ahí estaban, el yin yang, las dos caras de la moneda, diástole y sístole, la fuerza y su reverso tenebroso.

Volver a empezar

Tal vez ahora soy un poco más flexible, me resisto menos, me adapto mejor; no sé si vienen tres, cuatro o cinco reveses al año, me resulta imposible saberlo, igual que hay cosas que dependen de mí, hay otras que no, con las primeras hago lo que puedo y con las dos intento OCUPARME, CONFIAR y ser PACIENTE. A mí me sirve pensar que el truco es que no hay truco, que el misterio es que no hay misterio, que a veces se trata de ser capaz de volver a empezar, una vez tras otra… Seguir JUGANDO.

SSI

 

 

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