Si nada cambias, nada cambia.

Mec

Este fin de semana se celebraron las primeras jornadas internacionales de inteligencia emocional, coaching y pnl organizadas por DARTE formación en Madrid, en las que participé con mi primera charla tipo TED, 21 minutos (bueno 22 min jiji) delante de 200 personas con el título “Si eres parte del problema, eres parte de la solución”. 

Muchas gracias a TODAS las personas que participamos y a toda la familia de DARTE por darnos tanto en tan poco tiempo. Enhorabuena por la organización de principio a fin, y por el tacto que ponéis en todo lo que hacéis.

Como no podía ser de otra forma, el post de hoy será una versión de mi intervención de ayer, porque me apetece recordarla, anclarla y compartirla. No olvidaré los nervios previos, el apoyo que recibí, lo que llegué a disfrutar y la alegría cuando concluyó. Espero que la disfrutéis:

 

santi jornadas

“Vivimos continuos cambios en los que la vida, aparentemente ajena a nosotros, avanza implacable. A veces cambiamos lento, poco a poco como el pájaro que sale del cascarón, otras veces damos una patada a la puerta de la incertidumbre, dejando atrás personas, trabajos, países o vidas.

En ocasiones nos resistimos a lo que está por venir, quedándonos en lo conocido, en lo seguro, en la comodidad cotidiana; nos empeñamos en parar lo inevitable o en construir sobre mojado, aferrándonos al dolor aunque éste se vuelva insoportable.

Tenemos diferentes formas de afrontar los problemas, siendo las descritas a continuación las que hacemos y  nos dejan cómo estamos o nos empujan para estar peor:

Qué hacemos para empeorar

  • Huimos por miedo al qué dirán, a sufrir, a fracasar, sin darnos cuenta que de esta forma lo alimentamos, haciéndolo cada vez más fuerte.
  • Nos ofuscamos en analizar la naturaleza de la situación, graduándonos en nuestros problemas sin hacer nada para resolverlos, conociendo de este modo la teoría pero no la práctica.
  • Tan estrecha es la relación que llegamos a mantener con nuestros problemas, que finalmente nos sentamos en ellos acomodándonos en su extraño confort, adormecidos por su engañosa seguridad hasta que pasan a formar parte de nuestra piel.
  • Arrastramos nuestras penas por donde quiera que pasemos, como el perro que arrastra su trineo, convirtiéndonos en víctimas perennes, pobrecitos mártires a los que todo nos sucede, que nada elegimos y nada podemos hacer.
  • Sin medir sus consecuencias, trasladamos a otros la responsabilidad de resolverlos, señalando con el dedo a los causantes de nuestras desgracias, aumentando así nuestra impotencia, ya que sin ser parte del problema, tampoco se puede ser parte de la solución.

Sin duda, todas estas estrategias nos llevarán a mantener nuestros problemas o empeorarlos, convirtiéndonos de esta forma en lo que Paul Watzlawick denominó, expertos en amargarnos la vida.

Qué podemos hacer

Pero todo esto tiene solución, existen alternativas y quizás el primer paso es que dejemos de echar balones fuera y comencemos a asumir nuestra responsabilidad, es decir, esa capacidad que tenemos para responder ante los retos que como sociedad y como individuos vivimos cada día. No depende todo de nosotros, pero una parte importante sí, esa me refiero.

1. Tomar conciencia

Es necesario que comencemos a conectarnos más con nosotros mismos, con lo que hacemos o dejamos de hacer para mejorar, observando el camino que estamos recorriendo y  la huella que vamos dejando a nuestro paso.

2. ¿Quieres?

Tener un propósito claro nos permitirá movilizar nuestros recursos y aumentar nuestro compromiso y resistencia para levantarnos de las caídas y volver con nuestro mejor esfuerzo una y otra vez.

3. ¿Sabes?

No estamos solos, vivimos en un mundo cada vez más interconectado en el que una gran parte de la población apuesta por colaborar antes que competir y en el que el aprendizaje es cada vez más accesible. Si no sabes cómo hacer algo, pide ayuda.

4. La estrategia M.E.C.

Mueve el culo!!!!!!! No hay otra forma de cruzar el puente que recorre el camino entre el mundo de las ideas y el de los hechos. Cada día se juega una partida en la que participamos, lo queramos o no, muchas veces la pelota se queda en medio de la red y nuestras decisiones pueden hacer que caiga de un lado o de otro.

mec

 

No me quiero olvidar de la paciencia y la humildad, hijas de la incertidumbre propia de la vida, que nos recuerdan nuestra condición de humanos. A fin de cuentas, si nada cambio, nada cambia, si nada cambias, nada cambia y si nada cambiamos, nada cambiará. Si eres parte del problema, eres parte de la solución. Muchas gracias.”

Aquí me emocioné…

SSI

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *