Práctica de vida.

Escuela De Vida

Desde hace miles de años los seres humanos hemos utilizado prácticas enfocadas hacia el equilibrio y la transformación de nuestra vida. Desde los rituales mágicos de los chamanes, hasta la ciencia contemplativa de las tradiciones místicas, llegando hasta la actualidad con los revolucionarios y continuos descubrimientos científicos en que nos acercan la salud integral.

En ocasiones el inicio de esta búsqueda viene provocado por una experiencia impactante, por una necesidad vital, porque conocemos a alguien que nos despierta esa inquietud, y otras veces es simplemente la consecuencia de la frustración propia por experiencias dolorosas, sufrimiento acumulado o falta de sentido de vida.

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Salud integral

Cuando hablamos de salud desde un enfoque integral, es para hacer referencia a disfrutar de energía, equilibrio y armonía en nuestras diferentes áreas como seres humanos, destacando en este caso:

  • Salud física: el cuidado de nuestro cuerpo; podríamos incluir infinidad de elementos según el marco de referencia que utilicemos, siendo dos en este caso:
      • El cuerpo: mantenimiento y cuidado de los diferentes sistemas del cuerpo humano, desde llevar una alimentación sana hasta el entrenamiento muscular, pasando por controlar nuestros niveles y tasas de colesterol en sangre.
      • La energía vital: lo que en diferentes tradiciones han denominado prana o chi; ejercitar este tipo de energía a través de la meditación o la respiración consciente puede reducir nuestro nivel de estrés negativo, desarrollar la atención y repercutir positivamente sobre el cuerpo físico.
  • Salud emocional: tomar conciencia de nuestros impulsos, emociones, sentimientos, necesidades y potencialidades inconscientes, así como de las de los demás, nos permitirá tomar decisiones más libres, liberar energía bloqueada, sentirnos más lúcidos y construir relaciones interpersonales más sanas y enriquecedoras.
  • Salud mental: mejorar la calidad de nuestros pensamientos, focalizar la atención, entrenar nuestra capacidad para asumir perspectivas más complejas y ampliar los marcos de referencia que utilizamos para organizar dichas perspectivas. Cuidarnos en esta área nos permitirá enriquecer e intensificar nuestra experiencia del mundo y de nosotros mismo, al facilitarnos establecer más conexiones y experimentar la vida con mayor profundidad.

Adoptar un enfoque práctico

Hoy en día tenemos a nuestro alcance gran cantidad de teorías, enseñanzas y técnicas que corren el riesgo de quedarse solamente en información; para poder acceder al aprendizaje que nos ofrecen todos estos conocimientos, tanto en el ámbito de la inteligencia emocional, psicología positiva o la filosofía perenne, debemos estar dispuestos a adoptar un enfoque experimental, siendo nuestro día a día el laboratorio y nosotros mismos nuestro objeto de estudio.

Del mismo modo que si quieres saber a qué sabe una sandía has de probarla o si quieres saber de primera mano de la existencia de las lunas de júpiter, has de familiarizarte con los principios de la astronomía y mirar luego a través del telescopio, en este caso, si quieres saborear una vida más consciente, equilibrada y potenciada, tendrás que poner en práctica nuevas formas de vivir.

 La práctica y sus reglas

La práctica de vida tiene sus propias reglas y necesita que entrenemos con perseverancia para lograr profundizar y superar los tropiezos. Algunos de los principios básicos que debería seguir cualquier práctica son estos:

  • No hay atajos rápidos; la única forma de provocar cambios sostenidos en el tiempo es la práctica comprometida, duradera y cotidiana.
  • Crear una sinergia integral; si por ejemplo, incorporas la meditación a tu práctica diaria, es probable que mejore tu autoconocimiento, tu autogestión emocional y eso repercuta positivamente en tu trabajo o en tus relaciones personales.
  • Es experiencial; ya lo hemos dicho anteriormente, si queremos saber si está lloviendo, tendremos que abrir la ventana y echar un vistazo fuera. No nos sirve de nada que nos lo cuenten o que lo leamos, necesitamos experimentarlo en nosotros mismos.
  • Conciencia, respeto y presencia; se enfoca en el compromiso sincero de intensificar nuestra conciencia, nuestro respeto y nuestra presencia.
  • Escalable; podemos simplificarla o acortarla en función del tiempo que dispongamos.
  • Adaptable; adaptarla a nuestras necesidades, movilizando nuestro foco en función de ellas.

 

“La práctica integral de vida es paradójica, desde cierta perspectiva uno puede empezar “haciendo el proceso”, pero, desde otra, es el proceso el que “acaba haciéndonos a nosotros.”” Adam Leonard 

 

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es importante tener claro que la salud integral tiene orientación preventiva y práctica, siendo nosotros, una vez hayamos aprendido su funcionamiento, los responsables de incorporarlos a nuestro día a día de forma consciente, sincera, constante y respetuosa.

SSI

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